Análisis de contenidos



“No podemos tratar lo virtual y lo físico como distintos o separados” (Boellstorff, 2012)

Boellstorff propone una inmersión en su ecología mediática de sus sujetos de estudio. En su caso, él tuvo que entrar a Second Life para poder estudiarlos. 

En mi caso yo llevo más de 10 años trabajando en redes sociales manejando cuentas de clientes y empresas, además participando en ellas muy activamente con mis cuentas personales. No fue necesario un aprendizaje previo porque el conocimiento ya lo tenía. Los testimonios fueron publicados en redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram y en medios digitales como La Mula, TeLeoLeo y otras páginas digitales de canales de tv o periódicos como: Canal N, Perú21 y La República.

Al principio no estaba segura si ordenar a las participantes por red social, aunque algunas han publicado sus testimonios en más de una red social o medio digital, por grupos de edades, por fecha de su primera publicación de testimonio o por tipo de violencia. Opté por lo último ya que tenía sentido con respecto a las redes sociales que ellas usaron.

Si bien el 96% de usuarios de redes sociales en el Perú urbano pertenece a Facebook (Redes sociales en el Perú Urbano, 2019) y es justamente donde la mayoría de las participantes colocaron su testimonio, las primeras lo hicieron en Twitter, que es donde solo el 12% de población usuarios urbanos participan. ¿Por qué? Pues en el mismo informe se indica que “44% de usuarios de redes sociales sigue a influencers”. Justamente Eliana Carlín y Melissa Peschiera son personas conocidas en el ámbito político y periodístico a nivel nacional, lo que se llamarían “influencers” en sus respectivos ámbitos. Eliana cuenta con 29,5 mil seguidores y Melissa cuenta con 104,1 mil seguidores en Twitter. Ambas hicieron una primera publicación en estas redes sociales y luego ambas fueron llevadas a otros medios digitales periodísticos como los ya mencionados. “A partir del Twitter es que el público en general toma atención a la denuncia” (M. Peschiera, entrevista por Zoom, 22 de junio del 2020)

Ambos casos sucedieron antes de decreto Legislativo que incorpora el delito de acoso, acoso sexual, chantaje sexual y difusión de imágenes, materiales audiovisuales o audios con contenido sexual al código penal, y modifica el procedimiento de sanción del hostigamiento sexual mencionando  las redes sociales como medios de acoso y cualquier tecnología de la información o de la comunicación. Asumo que los testimonios de personas mediáticas como ambas fue el motivo por el que se modifica el código penal, ya que se involucra la prensa y la opinión popular como se pueden ver en los tantos mensajes y cobertura que ambas recibieron.

Como dije antes, también consideré ordenar a las participantes por tipo de violencia ya que en algunos casos tiene mucho que ver el tipo de violencia con los comentarios o recibimiento de sus testimonios o incluso en la publicación del testimonio. En el caso de Enma Huaman, que solo publicó en el medio digital TeLeoLeo.com, no pudo hacer otra denuncia en redes sociales ya que el ciberacoso era muy intenso. “Como me cerraron la cuenta y también por otros temas como que me dio un poco de, me empezó a da paranoia porque como esas personas tenían hasta mi dirección, y me mandaban muchos mensajes” (E. Huaman, entrevista por Zoom, 24 de mayo del 2020).

Maira Chagua presentó pruebas y puso su testimonio en el mismo momento en que estaba en al comisaría. Su publicación fue compartida por la página de #MeToo Perú y por otras 610 personas. Como su caso es sobre acoso sexual, específicamente tocamientos, los comentarios se dividen entre personas, en su mayoría mujeres, que la apoyan y hombres que cuestionan la veracidad de su caso alegando que hay mujeres que hacen denuncias falsas. “mi jefa me dice publícalo en twitter y yo como ‘¿Por qué?’ y ella me dice ‘Publícalo y vas a poner etiquetas a la ministra de la mujer, al ministerio mismo y al medio en el que ese momento trabajaba, que era Wayka y yo ‘ya bueno’”(M. Chagua, entrevista por Zoom, 31 de mayo del 2020). Al etiquetar al ministerio y a la ministra, recibe especial atención por muchas personas, llegando a tener 615 comentarios y retuits. Ahí es donde el mismo Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables toma atención a su caso y  hasta la misma ministra va a acompañarla al CEM en una ocasión. En general, los comentarios toman el mismo camino que en Facebook, personas que la apoyan y se indignan y hombres (no logré encontrar mujeres) que dudan de su testimonio.

Con Liliam Reyes, Sara Gutiérrez y María Elena García las respuestas son diferentes porque ellas muestran pruebas: capturas de pantalla de las conversaciones que tiene con hombre que se burla de su condición de salud, las insultan u ofrecen dinero por sexo. Esto facilita que las reacciones sean positivas hacia ellas y no cuestionen la veracidad de sus testimonios. 

Algo similar sucedió con  Nadia Matos a quien le hackearon las cuentas de Facebook e Instagram. Ella publicó capturas de pantalla de las cuentas hackeadas y hasta el número telefónico del hombre que la hackeó. “En redes sociales hice mi denuncia pública porque empecé a recibir muchos mensajes de personas que me decían porque te estás haciendo pasar por mí, si no te conozco. Así que yo lo publique para que si lo agregan supieran que es una cuenta fake.” (N. Matos, entrevista por Zoom, 30 de mayo del 2020). Los comentarios le apoyan pero también la cuestionan por qué “se dejó hackear” y le imponen culpa por haber pasado por esta situación y salen otras mujeres afectadas a reclamarle porque desde su cuenta, el hacker les había hablado.

Por último Gabriela Torres y Ariana Ayesta tienen historias similares pero el proceso de publicación de sus testimonios es distinto. Gabriela pertenecía a una organización de Ateos y Ariana a una organización de veganos. Ambas denuncian a miembros allegados a los círculos principales de sus respectivas agrupaciones. Como ambas recibieron acoso sexual y tocamientos, no hay pruebas más que su testimonio. Sin embargo, Gabriela hace su testimonio con un texto largo y explicativo de todo lo acontecido, es por esto que recibe más apoyo en los comentarios. Ariana toma otro camino.

Ariana denuncia primero anónimamente por la página de #MeToo Perú, es ahí donde cuestionan su testimonio y le dicen que está difamando. Pero luego de su testimonio se entera que existen más mujeres que tuvieron el mismo agresor. Ahí es cuando se publica una nota en TeLeoLeo.com con cinco testimonios de mujeres que denunciaban a la misma persona, aún anónimamente. Luego de recurrir a medios legales, Ariana decide publicar su testimonio en su Instagram personal. Recordemos que ella es la menor del grupo e Instagram es una de las redes sociales que los jóvenes, hoy en día, están usando más. Además, no solo la publica en español, también la publica en inglés y etiqueta a otras organizaciones veganas. Es ahí donde recibe gran cantidad de mensajes positivos y de solidaridad con ella.

Entonces, la red social importan dependiendo la cantidad de seguidores que tengas y las personas que sepas etiquetar en tu testimonio. Las pruebas tienen recepción positiva y dan validez al testimonio. Por último, colocarlo en tu cuenta personal también le da validez al testimonio.

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